Juego de Cometa

Historia de la Cometa:

El origen de este juego se remonta para algunos estudiosos al 1200 a.JC. en China, cuando se utilizaban como dispositivo en la señalización militar. Luego jugando con los movimientos y los colores podían transmitir mensajes entre regimientos y comunicar posible llegada de enemigos. Ya en el siglo III a.JC. se rotula al general “Han-Sin” como el primero en utilizar el vuelo del barrilete para anunciar la llegada de refuerzos en plazas sitiadas. Desde China se extiende a su área inmediata de influencia: Corea, Malasia, Indonesia, Birmania, Japón e India. Desde India se extiende a Arabia y norte de áfrica. Más tarde este artilugio se utilizaría con fines lúdicos y religiosos e incluso, posteriormente en polinesia como arte de pesca, construida con hojas de plantas para no espantar a los peces y así, sea proyectando su sombra sobre el espejo de agua o atando un cebo en su cola, capturar más peces.

Llega a Europa (siglo XVI d.JC.) por tres posibles vías: invasiones mogolas, rutas comerciales y contacto con el mundo árabe y desde ahí y por la misma época a Sudamérica de la mano de colonizadores, soldados, colonos y jóvenes sacerdotes misioneros y benedictinos. En cuanto a lo místico del juego se sabe que lo utilizaron hechiceros, chamanes y adivinos, en distintas culturas, practicando rituales para el ascenso de almas o escapar de la “cárcel terrestre” (mitos chinos), anunciar un nacimiento (Corea), o comunicarse con espíritus o dioses (Tailandia), donde además se jugaban competencias simbólicas entre sexos con “Chula´s” (más grandes dominantes y agresivas para varones) y “Pakao´s” (más pequeñas, caprichosas y diestras para mujeres).
En 1752 Benjamín Franklin la utiliza para sus ensayos de electricidad colocando una llave en su cola y remontándola en días de tormenta eléctrica. Este tipo de experimentos da origen luego al pararrayos.
En el siglo XIX, se extiende su uso al área científica y meteorológica, destacándose la creada por William A. Eddy (1891) y L. Hargrave (1894) las cuales revolucionaron los estudios sobre la atmósfera.
A principios del siglo XX, se retoma en el campo militar realizando “trenes” con grandes cometas para adosarle una canasta y así transportar a un observador. Alexander Graham Bell, comienza su construcción en Canadá para experimentos de transporte y realiza una de 1300 celdas triangulares la cual eleva a uno de sus manipuladores hasta una altura de 10 mts. Sus experimentos se extendieron a medir la velocidad del viento, humedad, temperatura y presión atmosférica. Durante la segunda guerra mundial (1943), los submarinos alemanes izaban a un observador el cual se sentaba en una cometa conocida como “Focke Achgelis 330” la cual al ser arrastrada por el submarino, se elevaba por sobre la superficie del mar pudiendo así permitir ver a grandes distancias.
Datos curiosos:
La altura máxima alcanzada es de 9.740 mts en 1979.
La Cometa que permaneció más tiempo en vuelo duró 180 hs y 17 min.
1.034 metros midió el “Kraken francés en 1990. También en este año se logro batir el récord máximo de cometas volando simultáneamente: 11.284
La más grande creada en 1997 medía 62 metros y ocupaba un área de 1000 metros cuadrados.
El barrilete estuvo prohibido en Argentina en 1857, ya que el creciente fanatismo derivaba constantemente en el enredo de los hilos con los cables de la ciudad. Lo mismo sucedió en Santiago de Chile, en Lima y en el distrito federal de México.
Son conocidos con diferentes nombres dependiendo de la cultura en la cual se encuentren insertos y de la forma que poseen. Se clasifican en por la cantidad de hilos para remonte así como si son planos o prismáticos. Los más tradicionales se conocen en el río de la plata (Argentina y Uruguay) como “Barrilete” (hexagonales) o “Cometas” (Diamante). “Tarasca”, “Yuto”, “Pandorga” (Paraguay), “Volantín” (Chile), “Papagayo” o “Petaca” en Venezuela, “Arraia” en Brasil, “Jaguavere” entre los indígenas guaraníes, “Papalote” (“Papálotl – Mariposa” en voz náhuatl) en México, Costa Rica y Colombia, “Papelote” en Honduras, “Cometón”, “Chiringa” o “Paloma” en Honduras, Puerto Rico y Cuba, “Lechuza” en Nicaragua, “Chichigua” en República Dominicana, “Volador” en Bolivia. En España adquiere diferentes nombres según su región: “Papaventos”, “Pandero”, “Pandorga”, “Estel”, “Milorcha”, “Abilucho”…
El Juego:
En el pasado el juego consistía en batallas donde, usando un hilo curado y “garfios” o filos en las “colas”, se intentaban cortar los cordeles de las cometas rivales, llegándose incluso a saber de fuertes apuestas de dinero entre los mirones.
En el presente, consiste en elegir un terreno despejado de árboles y cables que puedan entorpecer el vuelo y en el mismo trazar dos cuadrados de cuatro por cuatro metros separados entre sí. Desde este punto, sin correr y sin ayuda, se debe comenzar sólo a remontar la cometa intentando llegar más alto que el jugador/a contrario. Las reglas son simples: no se puede salir de la demarcación y esto ocurre cuando uno de los jugadores/as saca ambos pies fuera del espacio marcado. El hilo debe manejarse con ambas manos y el cuerpo debe estar en ángulo de hombro derecho a cadera izquierda, o de hombro izquierdo a cadera derecha, con sus rodillas levemente inclinadas. Pierde el juego quien no remonta más alto el barrilete, quien sale del espacio delimitado o quien durante el juego pierde el control de artilugio.
Aclaraciones importantes.
En una cometa se pueden diferenciar las siguientes partes: armazón o estructura, revestimiento o vela, amarre (hilo y brida) y elementos estabilizadores o cola. Los materiales para su construcción son caña o madera para el esqueleto, tela o papel para su revestimiento y timón. Hilo para la brida y de esta al carrete que la mantiene a tierra.
Varillas: Dan estructura – Vela: Dirige al aire para la elevación – Cola: Agrega resistencia al avance y estabiliza  – Quilla: Similar a la brida, actúa como timón – Bridas: Mantienen a la cometa en el ángulo correcto con respecto al viento – Amarre: Punto de conexión entre la brida y la línea – Línea: Sostiene la cometa frente al viento permitiendo que se desarrollen las fuerzas que lo sustentan.
Este es un juego que disfruta de muchas interdependencias, es decir que las posibilidades de que remonte dependen de: El largo de la cola y de las bridas, del tipo de vientos que haya, de las dimensiones y pesos con que esté construida y sobre todo la astucia o maña del operador/a.
Como ocurre con otros artefactos voladores, las cometas tienen tres ejes de rotación: cabeceo, balanceo y guiñada. Para que tenga un vuelo estable, es necesario el control de los tres. Mediante el hilo y las bridas se tiene el control del “cabeceo” y “balanceo”. La “guiñada” se consigue con el largo de “cola”, quilla o huecos por donde pasa el aire.
Las Bridas pueden ser colocadas de diferentes maneras según los autores que estudian su vuelo. En el caso de los “Barriletes” (hexagonal) las bridas van en los dos extremos superiores y el centro. En el caso de la “Cometa Diamante” hay quienes colocan las bridas en la parte superior e inferior del palo mayor y quienes lo hacen en el centro y en el palo inferior (junto a la cola).
El largo de las mismas no es similar. Éste depende del ángulo que se le quiera dar y el mismo debe ser entre 10º y 25º respecto a un plano horizontal. Sólo en algunos casos se han visto bridas simetrizadas a los extremos derecho e izquierdo del palo menor.
El Vuelo: De las variables antes mencionadas, el viento es la principal. Sin viento no es posible remontar la cometa. En un principio, hay que tener en cuenta que estos artilugios se elevan y vuelan por la oposición frontal, sesgada u horizontal que presenten al viento. Un suave tirón y un buen viento es lo que toda cometa necesita para elevarse. Luego se debe ir tirando del cordel para que se eleve. Una vez arriba, su remonte básicamente depende de las capas de aire. Las de aire cálido elevan y las de aire fresco o frío la hacen descender. En el aire cálido la cometa planea, sin embargo si hay mucho calor y el ambiente está cargado de humedad, las dificultades se multiplican (como ocurre en las costas o playas), en el frío adquiere velocidad. Cuando el viento es muy fuerte o hay ráfagas intensas, es conveniente no remontar la cometa ya que se puede dañar.
Precauciones
Evitar la cercanía de árboles, postes y cables, así como obstáculos que puedan impedir el vuelo (incluso otras cometas). En caso de atascarse la cometa en torres eléctricas, no intentar rescatarla.
Jamás utilizarla en tormentas eléctricas. La cometa actúa como pararrayos pudiendo causar lesiones severas e incluso la muerte.
Evitar volar por sobre personas o animales. La velocidad que adquiere en caída y las varillas del armazón pueden causar daño. Del mismo modo alejarse del tránsito de coches, causan distracción e incluso en un accidente el jugador puede ser arrastrado.
No elevarla por encima de los 70 metros. En caso de concursos o reuniones de juego avisar a las autoridades aéreas locales.
Es recomendable sostener el cordel con guantes o en su defecto usar un carrete o un palito para minimizar el roce del mismo en las manos ya que puede cortar la piel dada la fuerza que ejerce el viento sobre la cometa.

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